
Clara quería llorar. Y el llanto esperaba ahí,disponible pero inútil.Sin siquiera pensarlo tenía conciencia de q todo estaba bien, que viajaba en un 168 vacío, aparte de otro pasajero, y q toda protesta contra ese órden podía resolverse tirando de la campanilla y descendiendo en la primera esquina.Pero todo estaba bien así; lo único que sobraba era la idea de bajarse, de apartar esa mano que de nuevo había rozado la suya...¿No se podría levantar un poco la ventanilla? ...me ahogo aquí adentro...Él la mirp sorprendido, porque mas bien sentía frío. El guarda los observaba de reojo hablando con el conductor; el 168 no había vuelto a detenerse después de la barrera y daban ya la vuelta en Cánning y Santa Fé
_Este asiento tiene ventanillas fija- dijo él.-Usted ve que es el único asiento del coche que viene así, por la puerta de emergencia.
-Ah---dijo Clara.
-Nos podríamos pasar a otro.
-No, no---Le apretó los dedos,deteniendo su movimiento de levantarse.Cuando menos nos movamos mejor.
Bueno,pero podríamos levantar la ventanilla de adelante.
-No, por favor no.´
Él esperó , pensando que Clara iba a agregar algo, pero ella se hizo mas èqueña en el asiento.Ahora lo miraba de lleno para escapar a la atracción de allá adelante, de esa cólera que les llegaba como n silencio o un color. El pasajero puso la otra mano sobre la rodilla de Clara, y ella acercó la suya y ambos se comunicaron oscuramente por los dedos, por el tibio acariciarse de las palmas

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